En 2014 el zoológico cerró al público y se empezó a pensar en un nuevo modelo.
La Intendencia de Montevideo intervino el zoológico de Villa Dolores, se presentó una denuncia policial por la pérdida de una caja donde se guardaban dinero y facturas, se detectaron diferencias entre la cantidad de alimentos recibida y las facturas del proveedor, hay denuncias cruzadas entre funcionarios, a uno le prendieron fuego el locker. Un ambiente de trabajo muy tenso. Todo esto lo informó hace un par de ediciones el semanario Búsqueda.
En el fondo, buena parte del problema tiene que ver con qué hacer con el zoológico, con sus animales y con sus crías.
En 2014 el zoológico cerró al público y se empezó a pensar en un nuevo modelo.
A fines de 2020 había un nuevo proyecto, largamente trabajado. Se había trabajado en él con todos los intendentes desde 2012 a 2020: Ana Olivera, Daniel Martínez, Juan Canessa y Christian Di Candia.
Allí se decía que el nuevo zoológico tendría varias funciones. Entre ellas: de cría de especies nativas, su estudio y su reintroducción en sus hábitats naturales. Centrado en la fauna autóctona, con hábitats especialmente diseñados, amplios, acordes a las necesidades de los animales. Uno eran los flamencos.
Se hizo un lago nuevo, adaptado a estándares internacionales. No es fácil que se reproduzcan en cautiverio, pero se cuidaron los detalles para que fuera posible. Espejos, sonido artificial, vegetación y se logró, ponen huevos y han nacido flamencos en Villa Dolores.
Pero, tras una serie de reuniones con organizaciones ambientalistas, a poco de asumir Cosse cambió el rumbo del proyecto.
Se determinó que no había cría, ni nacimientos, ni planes de reintroducción.
Estas decisiones son las que dividieron las aguas. Muchos de los que habían participado en el proyecto lo consideraron una claudicación inexplicable, porque se había invertido mucho tiempo y dinero.
Por otra parte, el parque pasó a ser dirigido por funcionarios no técnicos: ni biólogos, ni veterinarios.
Se tomaron decisiones traumáticas.
Se trasladaron cabras y un burro al Museo del Carruaje, donde ni siquiera estaba previsto qué iban a comer. Se trasladaron a unos ciervos en condiciones que los veterinarios advirtieron que se iban a morir. Y tres se murieron en esos traslados hechos en contra de la opinión del Colegio Veterinario. Esto fue en el verano 2021-2022.
Y con las crías y los huevos empezó un lío mayor.
Cosse decidió no reproducir, pero eso no es tan sencillo. En algunos casos los animales fueron separados entre machos y hembras, otros fueron castrados.
Pero los guacamayos pusieron huevos. Son animales muy caros. En enero de 2024 se descubrió que había nacido un pichón y había dos huevos.
Los veterinarios no pudieron controlar al pichón, que murió desnutrido.
Los huevos oficialmente se rompieron, pero como no hay protocolos, hay funcionarios que sospechan de otros respecto a qué ocurrió en realidad con los huevos. Creen que alguien pudo habérselos llevado. Lo mismo ha pasado con los flamencos.
En 2017 y 2018 nació un pichón de flamenco por año, uno de los cuales murió por una enfermedad vinculada, quizás, al mal estado del agua.
Pero no se sabe qué pasó con los huevos y eventuales nacimientos de 2019 a 2024.
Hay sospechas cruzadas. Hay funcionarios que sostienen que no hay que permitir los nacimientos, porque el parque no está en condiciones de tener más animales. Algunos los acusan a ellos de ser crueles, por seguir la orden de quebrar los huevos. Otros acusan a los otros de querer que sigan naciendo para vender los animales.
Hay una orden verbal de retirar los huevos, pero no hay un protocolo claro.
En estos momentos, hay funcionarios que tienen tres huevos de flamencos escondidos en un lugar secreto y seguro, para evitar que sean empollados y eventualmente vendidos.
El tráfico es una actividad criminal muy rentable y existe también en Uruguay.
La gota que desbordó el vaso fue que los agutíes, que estaban divididos entre machos y hembras, y castrados, para que no se reprodujeran, tuvieron crías. Un macho que no había sido castrado y estaba suelto, fue introducido a donde estaban las hembras. Los veterinarios encontraron luego tres crías muertas, pero ninguna viva. Y no sé sabe qué pudo haber pasado con ellas.